
Ayer fue el dia mas importante de los musulmanes, eid al-adha, tambien conocido como la fiesta del cordero.
En este día bendito, los cabeza de familia musulmanes sacrifican un cordero, el mismo que Ibrahîm (as) sacrificó en sustitución de su hijo Ismael (as). Así, cada musulmán se pone en la situación (en el maqam) de Ibrahîm y repite el gesto de la sustitución (badal). Comprender este gesto es comprender porque este es el día más importante en el islam, nos pone en la situación de devolver a ese día (a ese gesto) su sentido.
Y en este camino no podemos quedarnos cortos. La importancia del sacrificio es tal, que Sidna Muhámmad (saws) dijo: “Aquel que tenga los medios y no realice un sacrificio, no es uno de los nuestros”.
Mi padre compro el cordero el dia anterior al Eid (fiesta), al dia sigiente me desperte muy temprano y lo primero que se me vino a la cabeza fue ir a ver al cordero, asi que sin pensarmelo dos veces me levante de un salto y me dirigi hacia la ventana que da a la terraza. Al asomarme, vi al cordero sentado, el se quedo mirandome, y pense - pobrecito, no sabe lo que le espera- y me fui, más que nada para no cogerle cariño, puesto que tuve una mala experiencia hace unos años, si no me equivoco creo que fue hace tres años. Mi padre compro el cordero una semana antes del Eid y yo le cogi cariño al cordero, todos los dias le daba de comer y beber, incluso jugaba con el -lo bueno que tienen los animales es que no tienen maldad, no te mienten, se comportan tal y como son, supongo que eso es lo que hace que mi amor hacia los animales crezca cada dia mas- volviendo al tema, me pase asi una semana y el dia del Eid, como es ovbio no deje que mi padre lo sacrificara, no podia soportar la idea de comermelo despues de haberlo cuidado durante una semana, las cosas como son, soy una persona y tengo sentimientos, !!no soy una piedra!!. Asi que mi padre tuvo que ir a comprar otro, y el que teníamos se lo lleve a mi abuela para que lo cuidara. A partir de ese dia, en mi familia, el cordero se compra un dia antes.
De entrada, la propia idea de una “fiesta del sacrificio” se nos presenta como una paradoja: ¿cómo puede un sacrificio, que evoca a la sangre y a la pérdida, ser considerado como una fiesta? Para todos aquellos educados en países donde aún está presente el cristianismo, la idea del sacrificio está asociada a la figura del “cristo en la cruz”, una imagen de sufrimiento insoportable, difícil de considerar como una “fiesta”. En el caso del islam, es justo lo contrario. El sacrificio es una sustitución, un acto por el cual celebramos la renuncia a toda mortificación morbosa, que nos abre a la aceptación consciente de los dones que Al-lâh nos ha entregado.
El sacrificio que celebramos, el eid al-adha, es la culminación de una experiencia espiritual, que el Qur’án representa a través de la historia de Ibrahîm, aleihi salem.
Durante la celebración del Eid al-Adha, los musulmanes conmemoran y recuerdan los ensayos de Abraham, con el sacrificio de un animal, el cordero. Esta acción es muy a menudo mal entendida por personas ajenas a la fé.
Dios nos ha dado poder sobre los animales y nos ha permitido comer carne, pero sólo si se pronuncia su nombre en el solemne acto de quitar la vida. Al decir el nombre de Aláh en el momento de matar a un animal, se nos recuerda que la vida es sagrada.
La carne del sacrificio del Eid al-Adha es sobre todo entregada a los demás. Un tercio es consumido por la familia inmediata y familiares, un tercio se regala a los amigos, y un tercio es donado a los pobres. El acto simboliza nuestra voluntad de renunciar a cosas que son de beneficio para nosotros, a fin de seguir los mandamientos de Dios. También simboliza nuestra voluntad de renunciar a algunos de nuestros propios dones, a fin de fortalecer los lazos de amistad y ayudar a aquellos que están en necesidad. Reconocemos que todas las bendiciones provienen de Dios, y debemos abrir nuestros corazones y compartirlo con los demás.
Es muy importante entender que el propio sacrificio, tal como lo practican los musulmanes, no tiene nada que ver con el perdón de nuestros pecados o el uso de la sangre para lavarnos del pecado. Se trata de un malentendido por parte de las generaciones anteriores: "No es la carne ni la sangre la que llega a Dios, es su piedad la que llega." (Corán 22:37)
El simbolismo está en la actitud, la voluntad de hacer sacrificios en nuestras vidas con el fin de permanecer en la vía recta. Cada uno de nosotros hace pequeños sacrificios, renunciar a cosas que son divertidas e importantes para nosotros. Un verdadero musulmán, quien se somete a sí mismo totalmente al Señor, está dispuesto a seguir las órdenes de Aláh por completo. Es esta fuerza del corazón, la pureza en la fé y obediencia, es la que nuestro Señor desea de nosotros.
En este día bendito, los cabeza de familia musulmanes sacrifican un cordero, el mismo que Ibrahîm (as) sacrificó en sustitución de su hijo Ismael (as). Así, cada musulmán se pone en la situación (en el maqam) de Ibrahîm y repite el gesto de la sustitución (badal). Comprender este gesto es comprender porque este es el día más importante en el islam, nos pone en la situación de devolver a ese día (a ese gesto) su sentido.
Y en este camino no podemos quedarnos cortos. La importancia del sacrificio es tal, que Sidna Muhámmad (saws) dijo: “Aquel que tenga los medios y no realice un sacrificio, no es uno de los nuestros”.
Mi padre compro el cordero el dia anterior al Eid (fiesta), al dia sigiente me desperte muy temprano y lo primero que se me vino a la cabeza fue ir a ver al cordero, asi que sin pensarmelo dos veces me levante de un salto y me dirigi hacia la ventana que da a la terraza. Al asomarme, vi al cordero sentado, el se quedo mirandome, y pense - pobrecito, no sabe lo que le espera- y me fui, más que nada para no cogerle cariño, puesto que tuve una mala experiencia hace unos años, si no me equivoco creo que fue hace tres años. Mi padre compro el cordero una semana antes del Eid y yo le cogi cariño al cordero, todos los dias le daba de comer y beber, incluso jugaba con el -lo bueno que tienen los animales es que no tienen maldad, no te mienten, se comportan tal y como son, supongo que eso es lo que hace que mi amor hacia los animales crezca cada dia mas- volviendo al tema, me pase asi una semana y el dia del Eid, como es ovbio no deje que mi padre lo sacrificara, no podia soportar la idea de comermelo despues de haberlo cuidado durante una semana, las cosas como son, soy una persona y tengo sentimientos, !!no soy una piedra!!. Asi que mi padre tuvo que ir a comprar otro, y el que teníamos se lo lleve a mi abuela para que lo cuidara. A partir de ese dia, en mi familia, el cordero se compra un dia antes.
De entrada, la propia idea de una “fiesta del sacrificio” se nos presenta como una paradoja: ¿cómo puede un sacrificio, que evoca a la sangre y a la pérdida, ser considerado como una fiesta? Para todos aquellos educados en países donde aún está presente el cristianismo, la idea del sacrificio está asociada a la figura del “cristo en la cruz”, una imagen de sufrimiento insoportable, difícil de considerar como una “fiesta”. En el caso del islam, es justo lo contrario. El sacrificio es una sustitución, un acto por el cual celebramos la renuncia a toda mortificación morbosa, que nos abre a la aceptación consciente de los dones que Al-lâh nos ha entregado.
El sacrificio que celebramos, el eid al-adha, es la culminación de una experiencia espiritual, que el Qur’án representa a través de la historia de Ibrahîm, aleihi salem.
Durante la celebración del Eid al-Adha, los musulmanes conmemoran y recuerdan los ensayos de Abraham, con el sacrificio de un animal, el cordero. Esta acción es muy a menudo mal entendida por personas ajenas a la fé.
Dios nos ha dado poder sobre los animales y nos ha permitido comer carne, pero sólo si se pronuncia su nombre en el solemne acto de quitar la vida. Al decir el nombre de Aláh en el momento de matar a un animal, se nos recuerda que la vida es sagrada.
La carne del sacrificio del Eid al-Adha es sobre todo entregada a los demás. Un tercio es consumido por la familia inmediata y familiares, un tercio se regala a los amigos, y un tercio es donado a los pobres. El acto simboliza nuestra voluntad de renunciar a cosas que son de beneficio para nosotros, a fin de seguir los mandamientos de Dios. También simboliza nuestra voluntad de renunciar a algunos de nuestros propios dones, a fin de fortalecer los lazos de amistad y ayudar a aquellos que están en necesidad. Reconocemos que todas las bendiciones provienen de Dios, y debemos abrir nuestros corazones y compartirlo con los demás.
Es muy importante entender que el propio sacrificio, tal como lo practican los musulmanes, no tiene nada que ver con el perdón de nuestros pecados o el uso de la sangre para lavarnos del pecado. Se trata de un malentendido por parte de las generaciones anteriores: "No es la carne ni la sangre la que llega a Dios, es su piedad la que llega." (Corán 22:37)
El simbolismo está en la actitud, la voluntad de hacer sacrificios en nuestras vidas con el fin de permanecer en la vía recta. Cada uno de nosotros hace pequeños sacrificios, renunciar a cosas que son divertidas e importantes para nosotros. Un verdadero musulmán, quien se somete a sí mismo totalmente al Señor, está dispuesto a seguir las órdenes de Aláh por completo. Es esta fuerza del corazón, la pureza en la fé y obediencia, es la que nuestro Señor desea de nosotros.
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