Sabrine M'farraj Ennadhy

sábado, 31 de marzo de 2012

El Imperativo Categórico.


El ser humano siempre ha sentido la necesidad de guiarse por algún tipo de código normativo, esto se debe a que, nosotros los seres humanos, vivimos en sociedad, coexistimos, forzosamente, los unos con los otros. Pues ya desde que nacemos necesitamos, por ejemplo, de nuestras madres para sobrevivir.

Los códigos normativos son un conjunto de normas que el hombre crea para hacer posible la coexistencia entre los seres humanos. Hay distintos tipos de códigos normativos, así, por ejemplo, encontramos el código legislativo en el que encontramos todas las normas que tenemos que seguir para mantener el orden y poder convivir entre nosotros. Este tipo de código es coactivo y penaliza al sujeto si este no lo acata. Debido a que es un código normativo de carácter impositivo, en teoría, no deja cabida a la libertad.

Otro código normativo es, por ejemplo, el religioso. Este tipo de normas tienen como fundamento a dios y también penaliza al sujeto, religioso, en caso de que no lo obedezca. Existen otros muchos tipos de códigos normativos que se basan en las tradiciones, en la cultura, etc. Este tipo de normas son muy limitadas y no son en absolutos universales, solo sirven para un grupo muy reducido de gentes.

El único código normativo universal es aquel que tiene como fundamento a la razón, la razón única y exclusivamente. Un claro ejemplo de este tipo de códigos son los Derechos Humanos, en los que se recogen todos los derechos fundamentales que garantizan el respeto a la dignidad humana. Estos derechos son universales ya que se basan única y exclusivamente en la razón. Por ello sirven para todo ser humano por el simple hecho de serlo. Los seres humanos cuando nos basamos, únicamente en la razón, siempre nos ponemos de acuerdo ya que la razón es universal. La única manera de conseguir que una norma tenga pretensión de universalidad es basándonos en la razón y “eliminando” cualquier referencia religiosa, cultural, política… así conseguiremos que estas normas racionales sean aplicables en todas las situaciones y a todas las personas.

Basarse en la razón no quiere decir despreciar cualquier otro tipo de código sino todo lo contrario. Pues la razón engloba a todos los códigos y nos permite tener una visión más amplia en todos los sentidos.

Ahora bien, ¿los códigos normativos dejan cabida a la libertad? A simple vista puede parecer que no, pues estamos subordinados a una serie de normas que regulan nuestro comportamiento e incluso nuestra forma de pensar, y esto, el ser humano, no lo soporta pues se le hace muy difícil obedecer una norma impuesta desde fuera. Por lo tanto la única manera de conseguir actuar con plena libertad y que a la vez esta libertad abarque a la norma y haya una armonía entre ambas es interpretando esta norma como un deber moral, es decir, en la obligación moral que la razón nos dicta. Solo así conseguiremos que nuestras “obligaciones” dejen de ser “obligaciones” y se conviertan en deberes morales que realizaremos con plena libertad, esto es lo que Kant llama “imperativo categórico”.